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Ruta de la Plata

La Vía de la Plata es el eje vertebrador de Extremadura. Desde tiempos prehistóricos hasta la actualidad, todos aquellos que han representado algo en la historia de España han pasado por este camino, trazado por el emperador Octavio Augusto al iniciar el camino que va desde la actual Merida hasta Astorga.

Esta ruta ha sido el Camino de Santiago del Sur, conocido a la vez como Camino Mozárabe, por el que peregrinaban a Santiago de Compostela los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán. La Vía de la Plata ha servido también para el intercambio artístico (arte mozárabe y barroco de Sur a Norte, y gótico y románico de Norte a Sur). Todo ello ha dejado a su paso por Extremadura un legado de innumerables ejemplos de la mejor historia, naturaleza, artesanía, gastronomía y arte a la largo de sus 300 km.

La Ruta Vía de la Plata recorre Extremadura de norte a sur, comenzando en el Valle del Ambroz, frontera con Castilla y León, hasta llegar a los dominios del río Tajo, Cáceres y las poblaciones que se encuentran en el camino hacia Mérida, la que fuera capital de la provincia romana de la Lusitania. Desde la antigua Emerita Augusta junto al río Guadiana, la ruta continúa bajando hacia el sur de la región cruzando las fértiles llanuras de Tierra de Barros, para finalizar el itinerario en la comarca de Tentudía-Sierra Sur, lindante ya con Andalucía.

¿Qué es la ruta de la Plata?

En época romana, especialmente durante los reinados de los emperadores Trajano y Adriano, se creó en el occidente peninsular una gran ruta de comunicación que unía la cornisa Cantábrica con las tierras del sur de Hispania. Por ella circularon mercancías, tropas, comerciantes y viajeros, en un continuo tránsito que favoreció la difusión de la cultura romana, su lengua y modos de vida, a la vez que facilitaba el control del territorio que necesitaba la administración del Imperio Romano.

Esta ruta se siguió usando a lo largo de los siglos, tanto por árabes como por cristianos durante la Edad Media, para continuar después desempeñando un importante papel en la red de comunicaciones de la Península Ibérica. La riqueza del pasado histórico de la Ruta de la Plata, cuyo nombre deriva del árabe balat, "camino empedrado", se pone de manifiesto en los innumerables vestigios que jalonan su recorrido, que ofrece uno de los conjuntos más interesantes de nuestro Patrimonio histórico.

Las calzadas romanas

Los romanos construyeron a lo largo de todo el Imperio varios miles de Kilómetros de calzadas que formaban una compleja red de comunicación constituida por diversos tipos de vías. La importancia del camino, unida a la geografía de los lugares por los que transitaba determinaron, en cierta medida, el sistema constructivo elegido en cada caso.

Pese a ello la mayor parte de las calzadas romanas comparte una serie de aspectos comunes. Para su construcción se excavaba el terreno hasta alcanzar un nivel firme que servía de drenaje y asiento de las capas superiores constituidas por tierra y piedras que servían para obtener una estructura sólida.

Finalmente se disponía un empedrado de grandes losas que pavimentaban el camino confiriéndoles su aspecto característico, cuyos vestigios en muchas ocasiones han perdurado hasta nuestros días. Al paso de los caminos romanos a menudo fue necesario realizar otras obras de infraestructura que facilitasen su recorrido por lugares de difícil relieve.

En las laderas de las zonas montañosas se levantaron muros laterales de contención o calzos ( de lo que deriva el nombre de calzada) mientras que en el paso de los arroyos o ríos se construyeron desde pequeñas alcantarillas hasta grandes puentes, algunos de los cuales constituyeron verdaderos alardes de ingeniería para cuya construcción se utilizaron complejos sistemas cimbra.

El dominio de las técnicas constructivas en época romana se pone de manifiesto en la construcción de grandes puentes que 2000 años más tarde son grandes monumentos, a la vez que siguen cumpliendo su función original.

Los desplazamientos en la calzada romana

En época romana los desplazamientos de largo recorrido se realizaban en caballerías y en diversos tipos de carruaje. En general se trataba de vehículos rudimentarios que hacían que los viajes fueran lentos y que fuera preciso realizar numerosas cambios de posta. Por ello a lo largo de los caminos estaban distribuidos lugares de descanso de diversos tipos: los más sencillos eran las llamadas mutationes o pequeñas instalaciones destinadas únicamente al descanso y avituallamiento y cambio de caballerías.

Pero también existían otras instalaciones de mayor importancia, denominadas mansiones, que ofrecían al viajero otros servicios y que en muchas ocasiones coincidían con ciudades, en otros casos el continuo tránsito por el camino hizo que en torno a estas mansiones surgiera también una ciudad.

Para conocer la distancia recorrida y el camino restante hasta el lugar de descanso siguiente los viajeros que transitaban por las calzadas disponían de los llamados miliarios; estos consistían en hitos de piedra de forma cilíndrica y de grandes dimensiones en los que además de la información propia de señalizaciones viarias se recogían otros aspectos relacionados con la calzada como la época de construcción y el nombre del emperador reinante o las reparaciones realizadas en el camino.

El sistema de comunicaciones en el mundo romano alcanzó considerable importancia y llegó a afectar a otros aspectos como el de la religión, que disponía de deidades menores para proteger a los viajeros y a los caminos. En ocasiones se colocaban junto a la vía pequeños altares dedicados a estos dioses conocidos como lares viales.

Tramos de la Ruta

Tramo I

El primer tramo de la Vía de la Plata nos llevará desde Baños de Montemayor, limítrofe con Castilla y León hasta Cabezabellosa, en el Valle del Ambroz, desde donde es posible adentrarse en el Valle del Jerte.

En la comarca del Valle del Ambroz, algunas poblaciones ofrecen al visitante la posibilidad de conocer buenas muestras de arquitectura popular, construcciones religiosas o civiles, e incluso, restos arqueológicos de época romana de sumo interés.

Destacados:

  • Baños de Montemayor: Localidad célebre por sus baños termales de origen romano y por conservar 3km del trazado original de la primitiva calzada romana. Es uno de los centros más importantes de la cestería del mimbre y del castaño.
  • Hervás: Uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes de esta zona, declarado Conjunto Histórico de Interés Cultural. Son dignos de visitar su barrio judío y el Museo Pérez-Comendador Leroux.
  • Aldanueva del Camino: Por su Calle Real discurre el trazado original de la Vía de la Plata. Aún se conserva un puente romano que también pertenecía al trazado de esta calzada.
  • Ruinas Romanas de Cáparra: Los restos de la antigua Capera romana se encuentran entre los límites municipales de Oliva de Plasencia y Guijo de Granadilla. El monumento más sobresaliente de este conjunto es el arco cuadrifonte de Cáparra (S. II d.C); la Vía de la Plata discurría por debajo de este arco.

Tramo II

Este segundo tramo nos llevará desde Plasencia, ciudad que conserva un importantísimo legado histórico-artístico, hasta Malpartida de Cáceres, en cuyas cercanías se encuentra uno de los Monumentos Naturales más importantes de Extremadura: Los Barruecos.

Recorreremos algunas poblaciones que ofrecen al visitante la posibilidad de conocer importantes muestras del legado dejado por las antiguas civilizaciones que habitaron la zona.

Destacados:

  • Plasencia: Capital del Valle del Jerte, declarada Conjunto Histórico de Interés Cultural. A destacar su Catedral, con las magníficas tallas de su coro, la Plaza Mayor, centro neurálgico de la ciudad, que aún conserva su antiguo aire medieval, como zoco y lugar de intercambios, sus Murallas y Puertas de acceso a la ciudad, ejemplos del poder que ostentaban la nobleza y el clero en esta ciudad fundada por Alfonso VIII.
  • Pedroso de Acím: En sus inmediaciones se sitúa el Monasterio del Palancar, fundado por el Santo extremeño San Pedro de Alcántara, un edificio que sobrecoge por su austeridad y sus reducidas dimensiones dimensions.

Tramo III

Este tramo de la Vía de la Plata nos lleva desde Cáceres, ciudad Patrimonio de la Humanidad, hasta Mérida, capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura, pudiendo hacer una visita en el camino al Parque Natural de Cornalvo, de más de 10.000 hectáreas, hábitat de numerosas especies de rapaces y rico en vegetación de bosque mediterráneo, con especies de alcornoques centenarios .

Destacados:

  • Garrovillas: En sus inmediaciones se halla el puente romano de Alconétar (fue trasladado desde su emplazamiento original hasta este lugar para salvarlo de las aguas del Embalse de Alcántara). El puente tenía una longitud de 290m y 16 arcos, de los que se conservan 4. En Garrovillas podemos visitar su magnífica Plaza Mayor porticada.
  • Alcántara: Es digno de contemplar su Puente Romano.
  • Cáceres: Tercer Conjunto Monumental más importante de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Muestra de perfecta conservación de una ciudad medieval, de iglesias y palacios construidos con fortunas llegadas de Las Indias. En su recinto amurallado podemos perdernos por callejuelas, juderías, palacios, catedrales, adarves...que nos transportan a otros tiempos. Es imprescindible realizar una visita nocturna de la ciudad antigua, ya que a esas horas, su magia se potencia mucho más.
  • Alcuéscar: Se conservan restos de una antigua villa romana. Cabe destacar también la ermita hispano visigoda de Santa Lucía del Trampal.

Tramo IV

El penúltimo tramo de la Ruta nos llevará desde Mérida, la que fue capital de la provincia romana de la Lusitania, hasta la localidad de Los Santos de Maimona, en la comarca de Zafra.

Destacados:

  • Mérida: Capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura, fue fundada en el año 25 a.C. por el emperador Octavio Augusto, para premiar a los veteranos legionarios que habían luchado en el norte contra cántabros y astures. Emerita Augusta fue la capital de Lusitania, prueba de ello es su magnífico conjunto arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993. Muchos de los hallazgos arqueológicos se pueden visitar “in situ”, otros están expuestos en el Museo Nacional de Arte Romano.
  • Alange: Localidad famosa por su balneario romano, declarado Monumento de Interés Cultural. Posee también un castillo árabe y medieval.

Tramo V

Este último tramo de la Ruta Vía de la Plata nos conduce desde Zafra, ciudad declarada conjunto histórico-artístico de interés nacional, hasta la localidad de Monesterio, lindante ya con tierras andaluzas y puerta a la meseta desde Sierra Morena.

Destacados:

  • Zafra: Conocida como “la Sevilla chica”, esta localidad está declarada Conjunto Histórico de Interés Cultural. Cabe destacar sus dos plazas: La Grande, totalmente porticada, y La Chica, de estilo mudéjar. Digno de mención es también su Alcázar, del S.XV.
  • Calera de León: Destacamos su Conventual Santiaguista, del S.XV y el Monasterio de Santa María de Tentudía, del S.XIII.
  • Monesterio: Cuna de la joya gastronómica por excelencia de Extremadura: El jamón de “pata negra".

 

 

(Fuentes: http://www.rutadelaplata.com/ http://www.turiex.com/turismo_via_de_la_plata.php )